Share on facebook
Share on twitter
Share on whatsapp

Ángelo Campos, el arquero de Alianza Lima que la gente lo saluda como ‘Tex Tex’

Por Diego Guevara

El último partido de Alianza Lima en el Torneo de Verano le permitió a Pablo Bengoechea seguir probando jugadores. El arquero Ángelo Campos tuvo la oportunidad de debutar en un partido oficial con el elenco blanquiazul esta temporada. Pero el camino que ha seguido no fue nada fácil.

Ángelo inició su historia en el fútbol a muy temprana edad. A los seis años se matriculó en la academia de verano de Alianza, pero empezó jugando como delantero. Sin embargo, el mismo reconoce que no le gustaba correr, así que al poco tiempo eligió situarse debajo de los tres palos y le pidió a su padre que le comprara una indumentaria de arquero.

Fuera de la cancha es tranquilo y pausado. Dentro del campo también mantiene la cabeza fría, pero sabe mostrarse enérgico con sus compañeros cuando es necesario. Realizó las inferiores en Sporting Cristal desde los catorce hasta los dieciocho años. Hasta que Alianza Lima le realizó una propuesta y decidió cambiar de aires. Aquí empezaría la historia de idas y vueltas con el cuadro de La Victoria.

“A mí me convocan a los diecinueve años al Sudamericano, y yo era el quinto arquero de Alianza, tapaba en la reserva”, precisa. En aquel torneo del 2013, el equipo dirigido por Daniel Ahmed estuvo muy cerca de conseguir el pasaje al Mundial Sub-20 de Turquía. Campos fue uno de los jugadores más destacados de la blanquirroja y realizó una doble atajada frente a Uruguay en el debut, que terminaría dando la vuelta al mundo. “No recuerdo la jugada. Fue tanto impacto, que se me borró de la mente. Yo me acuerdo por las imágenes de la televisión”, indica.

“Lo único que recuerdo es que me puse de pie con mucho dolor, fue un choque muy duro. Y mucha gente no lo sabe, pero detrás del arco hay unas varillas que agarran las mallas. Entonces cuando yo entro al arco, una de las varillas se engancha en mi camiseta, me rompe la camiseta y me deja una herida de diez centímetros en la espalda”, señala. Pero no se le pasó por la cabeza pedir el cambio. “Lo único que quería era empatar el partido, a pesar del dolor. La camiseta hasta ahora la tengo guardada en mi casa, está con su hueco y todo. Creo que es un bonito recuerdo, algún día se la daré a mi hijo”.

Cuando regresó del Sudamericano, fue cedido al Defensor San Alejandro de Pucallpa, que militaba en Segunda División. Jugó en este equipo desde junio hasta fines de octubre: “Tapé una buena cantidad de partidos, me fue bien y además Pucallpa es una bonita plaza, yo me quedé muy contento porque la gente iba mucho al estadio”.

Llegaron a pelear el ascenso, pero no consiguieron cumplir el objetivo. Regresó a Alianza, pero nuevamente fue cedido, esta vez al Pacífico que también militaba en Segunda. El 2014 fue un año bueno en lo personal, ya que atajó 29 de los 30 partidos, aunque al club no le fue bien en la tabla. Acabó su contrato en los íntimos y el 2015 el técnico Paul Cominges le brinda la oportunidad de jugar en el Sport Boys. Pero su paso en tienda rosada fue breve, debido a los problemas económicos de la institución. El resto de la temporada jugó en Alianza Universidad, sin embargo solo atajó diez partidos.

La vuelta a Primera

El balance del 2015 fue negativo, pero en diciembre recibió la noticia de su incorporación al Juan Aurich. “Yo le pedí a Dios volver a un equipo de Primera. Hasta que Dios me dio la oportunidad de jugar en el Aurich veinte partidos”, menciona.

En Chiclayo le tocó compartir plantel con Pedro Gallese, arquero titular en la selección mayor. “Yo me hice muy buen amigo de Pedro, aprendí mucho de él. Y él luego se fue a México, me dejó el arco y creo que aproveché la oportunidad al máximo”, señala. El buen nivel que mostró en Aurich la temporada pasada le ha permitido, a sus 23 años, regresar nuevamente a Alianza.

No le molesta que sigan recordándole aquella espectacular atajada frente a Uruguay. Es algo poco común, considerando que los hinchas suelen recordar más los goles. “La gente me saluda a mí como Tex Tex. Me compararon con Richard Tex Tex, pero fue un apodo que me puso la prensa”, precisa.

El mejor amigo que le ha dado el fútbol es Andy Vidal, quién también se desempeña como arquero. Se conocieron en las inferiores de Cristal. Se reencontraron en el Sudamericano sub-20 y volvieron a coincidir en Juan Aurich el año pasado. El hecho de competir entre ellos no ha mermado su amistad, sino al contrario: “Yo lo conozco desde que él tenía trece y yo catorce, me ha pedido que sea el padrino de su hija”.

Otro de sus amigos cercanos es Patricio Álvarez, quién curiosamente fue el tercer arquero de Ahmed en la sub-20. Para el actual golero de Melgar solo tiene palabras de elogio: “Atajó en una final a los 21 años y salió campeón, le dieron la oportunidad y el demostró su capacidad, para mí ya es un arquero consolidado en el medio”.

Ángelo es una persona muy creyente en Dios. En algún momento pensó que se quedaría estancado en Segunda, pero mantuvo la fe y siguió trabajando. “Yo vivo agradecido con Dios. Y ahora que más le puedo pedir, sí estoy en el equipo más grande del Perú, ya no tengo que pedir más. Ahora todo depende de mí, de rajarme todos los días, y así poder forjar mi futuro”, finaliza. El camino para Tex Tex ha sido cuesta arriba, pero lo mejor está por venir. Talento y determinación le sobran.

Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on whatsapp
WhatsApp

Noticias Relacionadas: